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sábado, 23 de agosto de 2014

LA NEGATIVIDAD Y LA EVOLUCIÓN DEL ALMA

Evolucionar es un aprendizaje totalmente personal e intransferible.

Podemos compartir la experiencia pero nadie puede vivir por nosotros. El alma elige las experiencias que va a vivir antes de encarnar, aunque luego se olvide de todo ello por completo. Muchas veces, tenemos la sensación de ir caminando en la oscuridad. Sin embargo, tenemos un as en la manga, nosotros, nuestro Yo.

Resulta más fácil aprender cuando las situaciones son cómodas y agradables; en las que todo es más fluido; y sobre todo, cuando nos sentimos felices y contentos rodeados de personas y energías que nos complementan. ¿Pero qué ocurre cuando en la vida, aparece una situación dura, difícil, complicada y que hace daño; o, cuando nos rodean personas que piensan en negativo o sufrimos?

Nada es lo que parece. Lo que para unos es una situación complicada y dolorosa, y puede acabar en una depresión; para otros, es el comienzo de un reto, de un auto-conocimiento. Somos libres de vivir como mejor sepamos, podamos y elijamos. Todo es correcto y válido desde el punto de vista del aprendizaje del alma.

Una persona o situación que es dañina, no deja de ser una gran prueba y un modelo a “no seguir”, o un gran maestro. Enseña lo que no debemos hacer, lo que no queremos ser o convertirnos. Es un espejo en el que vernos reflejados. Y somos libres de vivir como mejor consideremos. Como por ejemplo:

Desde el victimismo, y quedarnos ahí para siempre. Es válido. No digo que no seamos víctimas, pero una vez superada la primera impresión, podemos decidir que la vida es más cómoda siendo mártires. Y para ello necesitamos en la vida, un verdugo. Uno no puede existir sin el otro.

Pasando de puntillas, sin querer darnos cuenta de lo que ocurre. No se cómo actuar. Tengo miedo a tomar decisiones y sentir. Me hago invisible. A la larga, tendremos que tomar decisiones, pero a veces necesitamos un tiempo para pensar, situarnos o tomar distancia de la relación que nos une con la persona que nos hace daño que por ser tan cercana que no sabemos cómo actuar. Es válido.

Desde las emociones destructivas, la ira, la rabia, la impotencia, el abandono, etc. Creo que es una de las maneras más difíciles y duras de vivir. Sólo sufre la persona que lo revive constantemente. No quien ofende. El dolor es nuestro, se enquista. La rabia y la ira, nos ciegan y las emociones se cierran en un círculo vicioso en el que sólo sufrimos nosotros. La mente se encarga de ello, recordándonos constantemente qué herida tenemos. Es correcto si es lo que necesitamos vivir, ya que forma parte del camino que necesitamos para aprender y evolucionar.

Vivirlo como un reto, una superación, una ayuda para conocernos a nosotros mismos. Pasaríamos del dolor inicial, a la acción práctica. Conozco el dolor y el sufrimiento y no quiero quedarme en él. Lo supero. Para ello, tomo la situación o persona, como una prueba de vida, una aventura en la que descubro cuáles son mis límites. El punto de partida es esencial, me amo y no quiero sufrir más de lo necesario. Poner límites a lo que me hace daño es válido, y no significa ser generoso o no amar a los demás. Es válido.

Ninguna persona, excepto una, puede hacernos daño. Y esa persona es cada uno de nosotros. Somos libres. Se nos olvida el poder que tenemos y que nuestra base, es el amor, el querernos y amarnos a nosotros mismos. Cuanto más nos queramos, más nos respetemos, más seguros y confianza tengamos, menos daño permitiremos que nos hagan y más rápido sanaremos las heridas. Si cada uno de nosotros está centrado, equilibrado y en armonía consigo mismo, será más fácil poner los límites a quienes intentan aprovecharse de nosotros, por su egoísmo, manipulación, control, etc.

Somos los que decidimos cómo queremos vivir, cómo queremos que nos traten y amen. Si vivimos una situación que no nos gusta, actuemos desde el corazón, desde el amor y el respeto hacia uno mismo. Decir que no en algunos casos o situaciones es tan importante como decir que sí. Sólo puede hacernos daño aquello a lo que damos paso.

Si me están maltratando y lo permito, entro en el mismo juego que ellos, pero desde el otro lado. Somos víctimas y verdugos. Si me hacen daño y me enfrento a ello, estoy mirando por mi misma, aunque luego esté callada. Soy consciente de dónde estoy, de quién soy. Es un punto de inflexión. Puede que aparentemente no cambie nada, y sigan queriendo maltratarme, pero algo ha cambiado. Me tomado mi poder, me quiero y he dicho basta. Luego mi actitud será distinta. Posiblemente necesite un tiempo para integrarlo todo, para encontrar las soluciones adecuadas, para recuperarme y ser de nuevo fuerte. Ya hay un cambio interno, me quiero.

¿Qué tenemos que hacer cuando nos encontramos con personas o situaciones negativas? Vivir de la manera más llevadera posible, en donde el dolor o el sufrimiento sea mínimo. Lo ideal sería alejarnos de ellos, frenarles desde el respeto, poner nuestros límites. Tenemos que ser fuertes y confiar en nosotros, actuando desde el amor. Desde luego, intentando no repetir lo vivido, no ser vengativos, ni rencorosos, pues seguiríamos el mismo juego. Procuremos dejar de pensar en ello, porque haciéndolo estamos dando poder al hecho o a la persona. Pensemos en qué nos hace felices, qué nos equilibra, qué nos hace sentirnos bien. Demos importancia a lo esencial, a nosotros y nuestra armonía.

Personalmente cuando me encuentro viviendo una situación complicada o aparece una persona negativa, doy las gracias porque me permite conocerme, saber cuáles son mis límites, crecer y avanzar. Es un regalo aunque a veces no venga envuelto en un lazo rojo.
A mayor dureza o complicación, mayor oportunidad de aprendizaje y evolución.


Lo negativo, también forma parte del aprendizaje. Es una prueba en el camino evolutivo y dependerá de cada uno de nosotros cómo afrontarlo y vivirlo, sabiendo que todo es válido y correcto, desde el punto de vista del alma.

FUENTE: http://comunicacionentredosmundos.blogspot.com.es/

3 comentarios:

  1. Hola. No quiero afirmar nada, pero a veces tengo dudas, ¿y si realmente no sabemos nada de hacia donde vamos?. ¿Y si como dijo Einstein el universo es solamente un lugar hostil, un ecosistema depredador?. A veces creo que podría ser posible que fuésemos cultivados por otras especies mucho mas inteligentes, y que al morir se comen nuestro alma, y ahí acaba todo. Podria ser asi, que somos como zanahorias humanas. Nos cultivan, nos crian, y después al morir se comen nuestra alma. El alma es energía no? y la energía es alimento. ¿No funciona todo asi? ¿No criamos nosotros a otras especies inferiores y luego nos las comemos?. Y si la realidad fueses asi,... ¿alguien lo contaría?. No lo creo, es demasiado deprimente, es mejor creer que evolucionamos, nos reencarnamos, etc. ¿Y si no fuese asi? ¿Y si estuviésemos atrapados en una granja de la que no podremos salir, y de ahí vamos al matadero energético?. Solo son dudas que tengo. Un saludo.

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  2. Estoy muy de acuerdo contigo, esas preguntas también son frecuentes en mi cabeza desde hace tiempo. La duda siempre es buena. Te recomiendo leer este post: http://universodespierto.blogspot.com.es/2014/01/humanidad-el-alimento-de-los-dioses.html

    Saludos :D gracias por comentar.

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  3. Pienso que nos componemos de tres partes. El cuerpo es la estructura, y dos partes más que son intangibles, el espíritu y el alma, el espíritu es el puente entre el alma y el cuerpo, siempre en constante lucha, el alma se aloja en nuestra sombra, de ahí la palabra desalmado, es decir, despiadado, carente de piedad.
    Dicen que cuando morimos, el espíritu queda cerca de nuestro cuerpo muerto, y con el tiempo se desintegra, tampoco tienen un tiempo establecido, dicen que unos tardan más que otros, nunca encontré pruebas de eso, montajes hay muchos.
    El cuerpo hace cosas que el alma discrepa, no comparte ese acto, mientras el espíritu no se muestra, mantiene una especie de ausencia, una neutralidad que no se comprende, sin embargo es la base del cuerpo, en él se aloja esa parte buena, por definirla de alguna forma, y cuando uno prepara un buen plan, ese espíritu se muestra con sensaciones físicas, en la parte baja de la espalda, esa tensión nerviosa insistente que nos prepara para buenos momentos.
    Y desde luego, aseguro que la estructura humana es maligna, algunas aparece un ser diferente, pero dudo que todo sea bueno, debe de tener duras luchas internas, por otro lado aseguro que somos de origen anfibio, debemos mirar nuestras manos y pies, procedemos de un ser único, un hermafrodita anfibio, si miramos con detalle a la mujer, dispone de los dos sexos y con el tiempo se despojó del macho, no es comparable con la babosa, aunque tiene cierto parecido.
    Y por último, pienso que no hay nada especial en el ser humano, ya que su significado nada tiene que ver con nuestros actos y forma de ser, por tanto sobra la h, umano no existe pero pienso que es lo que somos, nada.
    Somos producto de coincidencias, nada más.

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