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lunes, 4 de noviembre de 2013

Niveles del Despertar

El camino hacia la verdadera libertad comienza por reconocer cuán completamente todos los sistemas son manipulados en tu contra.  Sólo a partir de ahí se puede retirar su Consentimiento de todos los sistemas que están amañados insidiosamente y que trabajan para mantenernos enfermos, oprimidos, pobres e ignorantes.

A partir de ahí, concentra tu energía y tu esfuerzo hacia tu interior, haciendo preguntas de auto-apoderamiento como ¿cómo puedo estar mejor informado y educado? ¿Cómo puedo ganar nuevas habilidades? ¿Cómo puedo mejorar mi salud y ser libre de la esclavitud del sistema médico?

Con el tiempo, estas preguntas se transformaran en cuestiones más amplias tales como: ¿Cómo puedo contribuir en algo significativo para el mundo? ¿Qué puedo hacer para servir en la defensa de la vida y de la verdad?

Estos son los niveles de conciencia / despertar.
Nivel 0 - "Zombi"

Este es el nivel por defecto de la ignorancia total en el 90% de la población. No tienen ni idea de nada de lo que cuestiones como cómo los sistemas monetarios operan, remedios naturales para el cáncer, los verdaderos peligros de las vacunas, como la televisión manipula su comportamiento y así sucesivamente. (Estas personas suelen ser expertos en deportes y comedias de televisión.)

- Fútbol, ​​resultados deportivos, series de televisión, la comida chatarra procesada, vacunas, jugar a la lotería, siguen las órdenes de los médicos, se someten a la autoridad aparente, están de acuerdo con el status quo.



Nivel 1 - "Despierto"

Este nivel se alcanza cuando una persona se da cuenta de algo en la línea de "Oh, estoy viviendo en un mundo de ensueño. Me dicen mentiras a cada paso. ¿Qué es real? ¿Cómo puedo saber lo que es real? "Aquí es donde la gente empieza a hacer preguntas.

- Hace preguntas. Lee los ingredientes en los alimentos. Hacer preguntas a su médico.  Ve documentales en lugar de deportes.  Los intentos de evaluar la información y pensar racionalmente. Cuestiona a la falsa autoridad.

Nivel 2 - "informado"

En el nivel 2 la persona es quien que ha llegado a conclusiones por sí misma sobre una cantidad significativa de la historia real y la forma en que el mundo funciona. Esta persona tiene conocimiento de la política, la psicología, la historia del mundo, la economía, la salud natural, el mundo natural (agua, los ecosistemas, suelos, etc.), la anatomía básica, la ciencia básica y así sucesivamente. Ni siquiera el 1% de la población hoy se califica como nivel 2. La mayoría de la gente opera en un estado de ignorancia salvaje del mundo que les rodea.

- Lee libros. Explora la información alternativa. Invierte en la autoeducación. Participa en el activismo. Trata de hacer cambios en el mundo que les rodea.  Habla con sus amigos. Desafía las creencias de la gente. Reflexiona sobre sus propias creencias y es capaz de adaptarse.


Nivel 3 - "Maestría"

En el nivel 3 la persona no sólo entiende mucho sobre el mundo real alrededor de ellos, sino que también han captado la manera de navegar a través de ese mundo con grandes logros e influencia. Son innovadores, creadores y comunicadores a menudo. Logro financiero no es el objetivo aquí. Más bien, es el logro de relevancia en un mundo en gran parte poblado por personas absolutamente irrelevantes.

- Tiene una gran influencia. Crea las cosas. Innova. Proporciona soluciones. Inventa cosas nuevas. No ve televisión. No se administra vacunas. No consume comida chatarra. Tiene una perspectiva a muy largo plazo. Entiende el panorama general. Trata de ayudar a los demás. Tiene compasión por los seres vivos. Reconoce la red de la vida en nuestro planeta.



Nivel 4 - "Ilustración"


Este nivel se alcanza sólo por los de la más alta dedicación al despertar espiritual.  Por lo general, sólo se encuentra este nivel de comprensión a las personas que buscan una vida práctica de la oración o la meditación trascendental o una práctica espiritual similar. En este nivel de conciencia, las personas se retiraron del mundo material y realmente no tienen ningún interés en la interacción con las personas de más bajos niveles de conciencia.  Mucho menos de uno de cada  millón de seres humanos jamás alcanzará el nivel 4 de Iluminación.
- Se da cuenta de la gran ilusión de la vida. Abraza la inmortalidad de la conciencia y el espíritu humano. Expresa su compasión por los demás, pero no interfiere. No trata de "cambiar" a otros, solo los invita a expandir su conciencia. Reconoce interconexión de todos los sistemas de vida. Considera que la experiencia de la vida humana desde una perspectiva humorística. Es capaz de aprovechar la conciencia superior. Rara vez busca la fama y no está interesado en el éxito financiero. Frecuentemente abandona toda riqueza material.


Recuerde: Los sistemas amañadas en su lugar hoy quieren suprimir el aumento del nivel 0 al nivel 4. Desean mantenerte como idiotizado como sea posible para que nunca seas plenamente consciente de lo que realmente está sucediendo a tu alrededor.
Sólo al negarse a participar en este sistema tienes la oportunidad real para subir los niveles y conseguir la única cosa que realmente importa: elevar tu conciencia.

El Miedo

*Este es un extracto de Las Leyes Espirituales de Vicent Guillem  (Doctor en Ciencias Químicas, Investiga sobre la predisposición genética al cáncer en el Hospital Clínico Universitario de Valencia).

Un interesante fragmento de la conversación que tiene con uno de sus guías espirituales durante uno de sus viajes astrales.
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El miedo es un sentimiento de inquietud, turbación y desasosiego, provocado por la percepción de un peligro, una amenaza que puede ser real o ficticia, contra uno mismo o contra alguien querido.

Quiere esto decir, que el miedo hiperexcita la mente para que, a partir de situaciones reales, cree 
situaciones imaginarias en las que aparezca una amenaza que sólo existe en la imaginación, pero que la persona acaba creyendo que es real.

El miedo es uno de los sentimientos más perniciosos para el avance del espíritu, porque impide que se manifieste tal y conforme es.

No todos los miedos son iguales.
En general, los miedos hacen que el espíritu se reprima, se inhiba de actuar conforme siente, incluso reprima totalmente sus sentimientos, ahogándolos. Por ello se estanca.

¿Miedo a qué, exactamente?
El miedo más común es el miedo a la reacción negativa de los demás contra uno mismo. Variantes de miedos que entrarían dentro de esta definición serían el miedo a no ser querido, a no ser comprendido, a ser rechazado, a ser despreciado, miedo a la soledad. Como digo, el temor a la reacción negativa de los demás contra uno mismo alimenta a su vez el miedo a manifestarse uno tal y conforme es.
La persona que se deja llevar por este miedo acaba por amoldarse a una forma de ser que no es la suya, sino que es la que los demás quieren que sea. Los demás pueden ser personas cercanas, queridas por la persona o al menos personas de las que el espíritu espera cariño, generalmente de la familia (madres, padres, hermanos, pareja, etc), pero también se puede extender en general a cualquier relación humana.

Otros miedos que no entrarían en la definición anterior serían el miedo a lo desconocido, el miedo a la muerte, y el miedo al sufrimiento (físico o psíquico). El miedo a lo desconocido genera inseguridad porque en lo desconocido uno siempre imagina grandes amenazas y peligros. El miedo a la muerte es en realidad un miedo a lo desconocido, miedo a lo desconocido que pueda venir después de la muerte o a que lo que venga después de la muerte sea lo peor, la nada.
Hay todavía un miedo más, el gran miedo del ser humano, que merece una mención especial, y del cual derivan el resto de miedos, y es el miedo a conocerse a uno mismo, el miedo a descubrir cómo somos realmente, con nuestros defectos y nuestras virtudes.

Tenemos miedo a descubrir nuestros defectos. Creemos erróneamente que si tomamos conciencia de nuestros defectos sufriremos más, porque tenemos grandes problemas en admitir el egoísmo propio, y la mayoría de nuestros males provienen de ese egoísmo.  Y para desprenderse del egoísmo hay que tomar conciencia, primero, de que lo tenemos y segundo, de cómo se manifiesta. No hay que tener miedo de admitirlo, porque todos lo tenemos y estamos en un punto u otro de ese camino de desprendimiento del egoísmo. Pero si, por miedo a conocernos, camuflamos nuestro egoísmo durante mucho tiempo, nos estancaremos y sufriremos mucho más.

También tenemos miedo a descubrir nuestras virtudes o manifestaciones del amor, como el sentimiento, la sensibilidad, la humildad, la ternura, la compasión y el altruismo porque tenemos miedo de sufrir, de que nos hagan daño, de que se aprovechen de nosotros, si las ponemos en práctica. Si a pesar de todo, luchamos por ser nosotros mismos, por despertar nuestro yo amoroso, la felicidad del interior será tan fuerte que podrá con todos los sufrimientos y todos los ataques que podamos recibir del exterior. 

¿Qué consecuencias concretas tiene el miedo respecto a la evolución del espíritu?
La consecuencia más nefasta del miedo es que el espíritu se inhibe de manifestarse tal y conforme es, de actuar conforme siente. Cuando una persona no es ella misma, no puede progresar espiritualmente, ya que su voluntad está aprisionada. No toma decisiones libremente, sino siempre atenazada por el miedo. El miedo decide por ella. No se atreve a afrontar ninguna circunstancia que le pueda ser útil en su evolución espiritual, porque el miedo le hace creer que no va a poder superarla.

El miedo es el sentimiento a través del cual los poderosos de la Tierra manipulan a la humanidad y la mantienen en un estado de estancamiento espiritual, creando una amenaza, un enemigo imaginario, detrás de todos aquellos retos espirituales que el ser humano quiera emprender, haciendo renunciar a la gente a ellos a cambio de una falsa seguridad que ellos dicen aportar. Y es que ellos también tienen miedo. Miedo a que, por el despertar de la espiritualidad, del amor y la fraternidad humanas, sus abusos sean descubiertos, sus crímenes sean juzgados y condenados, y se vean desposeídos de sus privilegios, de toda su riqueza y su poder conquistado a base de engañar, oprimir y explotar al resto de seres humanos.

Por ejemplo, generan el miedo a todos aquellos movimientos en pro de la fraternidad humana universal, inventando un poder ultramaléfico que se aprovechará de su ingenuidad para crear un régimen de terror.
Generan el miedo a la implantación de sistemas políticos y económicos más justos basados en la solidaridad y la cooperación por el bien de la humanidad entera, augurando que tras ellos vendrá el caos, la anarquía, el desorden y la debacle económica. Presagian que la libertad traerá el libertinaje, que el libre pensamiento traerá ideas perniciosas, que el libre sentimiento traerá el vicio, la perversión, la inmoralidad.

Tienen miedo de que la humanidad terrestre descubra que existen humanidades en otros planetas que viven en el amor, y que tomen ejemplo de ellas. Por ello ocultan cualquier evidencia de vida extraterrestre y fomentan el miedo al contacto con seres de otros mundos a través de películas en las que se hace ver que los extraterrestres son seres con apariencia abominable (insectos, reptiles, virus) que se meten dentro de los humanos y que tienen la intención de destruir la humanidad. Tienen miedo a que el ser humano descubra su inmortalidad, y el propósito de la vida, que es el mejoramiento espiritual a través descubrimiento del amor, y comience a trabajar por ello. Por ello niegan cualquier evidencia de la existencia de la vida más allá de la muerte, amparándose en los dogmas de una ciencia materialista y, al mismo tiempo, fomentan el miedo a profundizar en lo que ocurre más allá de la muerte física y al contacto con el mundo espiritual, a través de películas en las que toda la vida después de la muerte aparece como algo espantoso, a través de la creación de personajes terroríficos como fantasmas, demonios, vampiros y zombis sedientos de sangre, que se apoderan de las almas de los vivos para atormentarlos.

Al servicio de todo ello, una industria del miedo (cine y televisión), que se encarga de que las más perversas amenazas se transformen en imágenes que sean vistas por casi todo el mundo, para que penetren en la mente de todo ser humano y se conviertan en una realidad en ella. El 90% de todas las películas tiene como temática la promoción del miedo a través de alguna de sus formas, encarnado en la figura de seres perversos de todo tipo: terroristas, asesinos en serie, violadores, narcotraficantes, invasores extraterrestres, muertos vivientes y psicópatas de todas las gamas y colores, de modo que se hiperexcita así la imaginación de niños y mayores para que un montón más de miedos foráneos se añadan a los propios miedos de cada uno.

¿Cómo superar el miedo?
Con conciencia y valentía. Primero hay que tomar conciencia de que se tiene miedo y a qué se tiene miedo. Si los analizamos en profundidad, encontraremos que una parte de estos miedos son infundados y no se corresponden con ninguna amenaza real o, al menos, la amenaza no es tan fuerte como nosotros creemos. Los miedos que están fundados en alguna amenaza real se superan enfrentándose con valor a las situaciones y circunstancias que nos activan ese miedo, intentado no dejarse llevar por él a la hora de tomar decisiones. Preguntémonos
“¿qué decisión tomaría si no tuviera miedo, si fuera totalmente libre para decidir respecto a lo que siento?” Pues esa es la decisión acertada y la que hay que tomar. 

No hay nada malo en verse a uno mismo tal y conforme es, con sus virtudes y sus defectos. . Admitamos que estamos en proceso de mejoramiento y así no sufriremos decepciones cuando descubramos algo de nosotros mismos que no nos gusta. Aunque el sacar a la luz nuestros trapos sucios, el tomar conciencia de nuestros propios defectos, puede ser inicialmente doloroso o desagradable, merece la pena, porque es el primer paso en el camino de la progresión espiritual y es imprescindible para conseguir tanto la eliminación del egoísmo como el desarrollo del sentimiento. No tengamos miedo a los sentimientos, a manifestarlos, a expresarlos, ni a sentirnos felices cuando lo hacemos.
 Ya es suficiente con tener miedo de lo malo para que encima tengamos miedo de lo bueno.


domingo, 3 de noviembre de 2013

El Misterio de las Catedrales - Fulcanelli ,1926


Link de descarga en pdf: 
http://www.panzertruppen.org/2011/novela/mh040.pdf

Un misterio en toda regla es que un libro lleve publicándose en España de manera ininterrumpida desde hace medio siglo. Pero si, además, la obra es un oscuro tratado de alquimia el enigma se hace ya insondable. Me refiero a El misterio de las catedrales, una obra traducida al español en 1967 que funciona como una matriuska rusa. Una de esas muñecas en las que cada vez que las abres encuentras una nueva. En este caso, un arcano dentro de otro.


El misterio de las catedrales se publicó originariamente en Francia en 1926, en una edición limitada de trescientas copias que se vendieron al astronómico precio de cien francos el ejemplar. Por alguna razón, su autor decidió esconderse tras un pseudónimo –Fulcanelli- y dedicar su obra a un colectivo no menos anónimo a los que llamó los “Hermanos de Heliópolis”.
Tal vez su prudencia tenía que ver con lo que había descubierto en la fachada de Notre Dame de París: todas sus imágenes en piedra debían entenderse como una guía para conseguir la Gran Obra alquímica: la Piedra Filosofal.

Fulcanelli se presentó como un apasionado de los juegos de palabras, por lo que él llamó cábala fonética, y aseguraba que el arte gótico –art goth en francés- era precisamente eso: un argot, una lengua para iniciados, que escondía el tremendo secreto del dominio de la materia.

Es extraño que no se sepa casi nada de la génesis de esta obra. Tan solo que se incubó en los bulevares de París de los años veinte, alrededor de un grupo de pintores bohemios, esoteristas de gran cultura y libreros. Algunos, como el filósofo alsaciano René Schwaller de Lubicz, gran conocedor de Egipto, estaban profundamente interesados por la naciente física de los átomos. Otros, como el pintor Julien Champagne, por la obtención del oro alquímico. Precisamente Champagne pintó las 36 láminas originales del libro. Murió en 1932 sin haber conseguido sus sueños, pero no son pocos los que creen que él fue el redactor de El misterio de las catedrales y de su secuela Las moradas filosofales. Y también que se disfrazó tras un pseudónimo para que la atención del lector se centrara sobre la obra y no sobre su autor.
Posdata: Probablemente este libro sea uno de los más citados por los amantes del esoterismo. Pero, como decía Albert Camus, eso se debe a que los libros escritos con claridad tienen lectores, pero los escritos de forma oscura, sólo comentaristas.